Es uno de los síntomas más frecuentes en las enfermedades de la infancia. En la mayoría de los casos es de origen infeccioso.

Cuando un microorganismo ataca al cuerpo, como un mecanismo de defensa el cuerpo  eleva su temperatura de tal manera que el virus o bacteria no encuentre un medio propicio para su desarrollo, es decir es una forma en la cual el cuerpo se defiende de los microorganismos.

Tomando en cuenta lo anterior  les sugiero utilizar medidas naturales cuando la temperatura sea menor de 38 °C y solo cuando sean mayor a 38°C se tratará con medicamento de farmacia.

Durante la fiebre es importante hidratar al niño con jugos recién preparados de:

los puedes alternar con te de manzanilla, lechada de almendras y  horchata de avena.

Terapias:

Por lo general las plantas medicinales con propiedades refrescantes y sudoríficas son buenas para bajar  la fiebre.

Desde luego el descanso hará que su recuperación sea más rápida.